Tu diálogo interno tiene el poder de moldear tu rendimiento, tanto para bien como para mal.

Domina la conversación contigo mismo: el poder del diálogo interno en el deporte

¿Alguna vez te has detenido a escuchar las palabras que te susurra tu mente antes de una competencia? Este diálogo interno, a menudo inadvertido, tiene el poder de moldear tu rendimiento, tanto para bien como para mal. ¿Te animas a ti mismo o te criticas duramente? ¿Tus pensamientos te impulsan o te frenan? En el mundo del deporte, donde la fortaleza mental es tan crucial como la física, comprender y regular tu conversación interna puede ser la diferencia para lograr un desempeño sobresaliente. Hoy explicaremos cómo el diálogo interno impacta en los atletas y brindaremos estrategias prácticas para transformarlo en una herramienta poderosa de auto-mejora.

La psicología del diálogo interno en el deporte

El diálogo interno muestra cómo hemos construido nuestra visión del mundo, cómo percibimos al entorno y a nosotros mismos. Por nuestro cerebro pasan percepciones, interpretaciones, juicios, recuerdos, planes. Es todo un mundo interno creado por nosotros mismos, a partir de nuestras vivencias.
Desde la psicología sabemos que hay una relación cercana entre pensamientos – emociones – conducta, es decir, el autodiálogo tiene la capacidad de activar diferentes respuestas fisiológicas y emocionales. Las reacciones de miedo, enojo, felicidad, y cualquier otra emoción compleja que suelen generarse a partir de los eventos del entorno, también pueden activarse a través de un pensamiento. Nuestro cerebro no distingue si lo que nos decimos, está en nuestra cabeza o surge por un evento real del ambiente. 
Por ello, el diálogo interno no es solo un murmullo en tu cabeza; es una herramienta psicológica que impacta directamente en tu rendimiento. Investigaciones han demostrado que un diálogo interno positivo y centrado en los objetivos puede mejorar la resistencia, la concentración y la confianza, mientras que un diálogo negativo o ambiguo, puede llevar a la duda y al miedo, afectando tu capacidad para actuar bajo presión. Este fenómeno no es solo teórico; sino que  numerosos deportistas de élite han atribuido parte de su éxito a una mentalidad positiva y un diálogo interno constructivo.

Identifica tu diálogo interno: el primer paso hacia el cambio

Antes de poder modificar tu diálogo interno, debes ser consciente de él. Esto implica desarrollar una autoconciencia aguda, reconociendo tanto los patrones de pensamiento positivos como los negativos. Para los atletas, esto puede significar reflexionar sobre los pensamientos que surgen durante los entrenamientos o las competiciones. 

En este proceso te recomendamos identificar los siguientes elementos: 
— ¿En qué momentos de la competencia te hablas? 
— ¿Qué te dices? y ¿Cómo te lo dices? 
— ¿Qué efecto tiene tu diálogo a nivel físico, mental y emocional?

Reconocer estos patrones y su impacto en ti, es el punto de partida para identificar aquellas frases internas que pueden servir y cuáles tendrías que modificar. Con claridad en tus áreas de mejora puedes continuar con el siguiente paso: la reestructuración.

Reestructura tu diálogo interno: lo qué necesito para mejorar

Una vez identificado tu diálogo interno, el siguiente paso es reestructurarlo. 

A veces se cree que con solo decirnos: ¡vamos!, ¡tú puedes!, ya estamos mejorándolo. Pero para que esa herramienta sea eficaz, debemos de tener presente que existen muchas formas de diálogo interno, y necesitamos diseñarlo de acuerdo con el efecto que buscamos.

Los 3 principales tipos de diálogo son:  

  • Las autoafirmaciones, que ayudan a mantener un estado psicológico y emocional adecuado, se centran en fortalecer la confianza y la percepción de las propias capacidades. Por ejemplo: “soy capaz”, “he entrenado lo suficiente”, “ya lo he hecho antes”.
  • Las autoinstrucciones, son órdenes concretas o recordatorios sobre alguna acción a realizar, ayudan a mantener la mente centrada en el presente. Ejemplos: «respira profundamente y elimina la tensión», “atento a la bola”, “mantén el esfuerzo”, “sonríe”.
  • Los autorefuerzos, te ayudan a reconocer cuando se hizo correctamente una acción planeada, Por ejemplo, “¡Bien, hecho!”, “vamos bien”, “gran tiro”.

Puedes elaborar una lista de diferentes tipos de diálogo interno, de acuerdo con tus necesidades, para esto sirve apoyarte con tu psicólogo deportivo y recuerda ensayarlas dentro de entrenamiento, para asegurar que te funcionen.

Si no obtienes el efecto deseado, es importante ajustarlas o definir un plan específico para ponerlas a prueba. 

Estas técnicas no solo son respaldadas por atletas de alto rendimiento, sino también por la investigación en psicología del deporte.

Casos de éxito: testimonios de atletas

No hay mejor manera de entender el impacto del diálogo interno que a través de los testimonios de quienes han experimentado su poder. Atletas como Michael Jordan y Serena Williams han hablado abiertamente sobre cómo un diálogo interno positivo ha sido un componente clave en su éxito. Estos testimonios sirven como inspiración y guía para los atletas en todos los niveles.

Tu mente es tu aliado más poderoso en el campo de juego. Aprender a manejar tu diálogo interno es una habilidad que no solo mejorará tu rendimiento deportivo, sino que también tendrá un impacto positivo en todos los aspectos de tu vida. Como atleta, tienes el poder de transformar tus pensamientos en tu mayor ventaja competitiva. ¿Estás listo para comenzar ese viaje?

Fuentes:

1. «The Champion’s Mind: How Great Athletes Think, Train, and Thrive» por Jim Afremow.

2. «Mind Gym: An Athlete’s Guide to Inner Excellence» por Gary Mack y David Casstevens.

Acerca del autor

Sylvanna Barona

He tenido la suerte y la oportunidad de vivir de cerca el sistema y las metodologías de Yolístico como deportista y como mamá de un deportista de alto rendimiento que practica un deporte de alto riesgo. Tu mente puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo. Tú decides cuál quieres.

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